Recuerdo mi primera época como corredor profesional y
llegaba el momento de hacer series. La hoja marcaba hacer
tantos kilómetros al 70%, las de subida al 80 o 90%. El
problema estaba en que no sabías medir de una manera
objetiva el nivel de esfuerzo y dependía más de las ganas de
machacarte ese día, para hacerla más o menos exigentes. Esto
ha pasado a la historia gracias a los pulsómetros, con estos
aparatos se tiene en todo momento información de tu ritmo
cardiaco y por lo tanto del nivel de exigencia con certeza a
un nivel determinado. Lo único que has de conocer son tus
umbrales aeróbicos y anaeróbicos.
Este aparatito no deja de ser un
reloj y
desde finales de los años 80 ha facilitado la preparación
física en la alta competición, en la mayoría de las
disciplinas competitivas. Su coste se ha ido abaratando y
hoy es un uso muy normal para una persona que practica
regularmente algún deporte y quiere controlar su nivel de
esfuerzo. El pulsómetro va acompañado con una cinta que se
coloca alrededor del pecho, con el
sensor a
la altura del corazón. Este sensor recoge y amplía los
latidos del corazón para enviarlo al reloj en una frecuencia
determinada.
El sensor es conveniente mojarlo un poco al
inicio del ejercicio (con saliva vale), hasta llegada
la fase de sudoración,
para ayudarle a captar mejor los
latidos del corazón. El reloj, lo más lógico es
colocarlo en el manillar para una mejor visión de los datos.
Polar fue la marca pionera en poner al mercado los
pulsómetros, hoy en día hay una gran variedad de ellas y con
distinto nivel de características, pero con total fiabilidad
en cuanto a la lectura de las pulsaciones. El escoger uno u
otro depende más del presupuesto o de los datos que quieras
controlar.
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Transmisor codificado
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El ritmo cardiaco varía según la edad y la actividad que
haga la persona. Al hacer deporte con asiduidad las
pulsaciones en reposo bajan. Principalmente por dos motivos:
el corazón se especializa mejor en bombear la sangre y, si
el ejercicio se mantiene con el paso de los años, el corazón
aumenta de tamaño, por lo tanto en cada latido envía más
sangre.
El pulsómetro nos sirve para conocer en tiempo real, nuestra
frecuencia cardiaca, establecer las zonas de entrenamiento y
dosificar mejor el esfuerzo. Para ello
debemos
dedicar un día a
ir conociendo nuestros umbrales,
para ello hay varios test.
Los deportistas de alta competición suelen recurrir a una
prueba de esfuerzo en una bicicleta estática (como el
Cardgirus). Allí les miden principalmente la variación de
las pulsaciones, el ácido láctico, el consumo de oxigeno,
todo ello según les van aumentando las cargas en vatios (un
sistema de retención medible en vatios).
Pero hay test más sencillos que los puedes hacer tú y
conocer, no solo tus propios umbrales anaeróbicos, sino
también tu nivel de forma. El más conocido es el
test del Dr. Conconi. Se realiza en un velódromo,
donde el ciclista comienza a rodar con una multiplicación
adecuada (siempre la misma). Pasado 10 minutos (fase de
calentamiento), se toman los primeros datos de frecuencia
cardiaca. A partir de este punto, cada kilómetro (4
vueltas), se aumenta la velocidad paulatinamente (2 km/h más
rápido) y tomamos la frecuencia cardiaca. Así se ira
aumentando hasta llegar al esfuerzo máximo. Los resultados
obtenidos nos permitirá obtener una gráfica y conocer tus
umbrales aeróbico. La
intensidad media o nivel
aeoróbico que mantienes sin problemas la media
marcada y comienza exigencia mayor. Se produce una perfecta
oxigenación durante el esfuerzo, y.
Intensidad
máxima o nivel anaeróbico donde la exigencia para
mantener la velocidad es muy alta, hasta el punto de
resistirlo poco tiempo, debido al gran rendimiento, la
oxigenación entra en deuda y la fatiga y el ácido láctico
comienza a aparecer.
En caso que no puedas realizarlo en un velódromo o en una
pista de ciclismo, busca una carretera llana y escoge un día
sin mucho viento para hacer este mismo test.
Hay tablas generalistas que nos orienta y nos puede decir lo
mismo sin hacer el test de Conconi. Estas tablas son:
La Frecuencia Cardiaca Máxima es el mayor
número teórico de latidos por minuto que puede tener una
persona. Las mejoras cardiovasculares y perdida de grasa se
produce entrenando entre un 60% y un 80% de la F. C. Max.
Hay unas formula que nos ayuda:
F.C. max./minuto = 220 - EDAD
Es fácil, sólo debes tomarte el pulso durante el ejercicio.
Te recomendamos medirlo en 6 segundos y luego añadir un cero
para tener la F.C. en un minuto.
INTENSIDAD MINIMA - Hasta un 60 % de F.C. max.
INTENSIDAD MEDIA - Del 60 al 80% de F.C. max.
INTENSIDAD ALTA - Del 80 al 90% de F.C. max.
INTENSIDAD MAXIMA - Del 90 al 100% de F.C. max.
EDAD
UMBRAL |
15-25AÑOS |
25-30 AÑOS |
35-45 AÑOS |
45-55 AÑOS |
55-65 AÑOS |
|
F.C. MAXIMA |
205-195 |
195-185 |
185-175 |
175-165 |
165-155 |
| INTENSIDAD MAXIMA |
205-195 |
195-165 |
185-155 |
175-145 |
165-135 |
| INTENSIDAD ALTA |
164-175 |
156-165 |
148-155 |
140-145 |
132-135 |
|
INTENSIDAD MEDIA |
123-156 |
117-148 |
111-140 |
105-132 |
99-124 |
| INTENSIDAD MINIMA |
123-117 |
117-111 |
111-105 |
105-99 |
99-93 |
En la tabla que acabamos de ver es una generalización y
comprende a la mayoría de las personas, pero hay
particularidades que te pueden llevar a engaño al tomar como
referencia esta tabla. Por ello, si eres un ‘machaca’ es
mejor hacer la prueba de Conconi (en pista o en carretera),
para ajustarte a tu realidad.
El uso regular de un monitor del ritmo cardíaco también
ayuda a las personas que inician un programa de
acondicionamiento físico a ejercitarse con seguridad.
VENTAJAS DE CONTROLAR EL RITMO CARDIACO:
Para principiantes, un monitor de ritmo cardíaco...
- ofrece una gran cantidad de información durante y
después del ejercicio, e informa de cómo reacciona el
cuerpo al mismo
- ayuda al usuario a adaptar el ejercicio a los
objetivos que se haya propuesto, controlando la
intensidad del ejercicio (a menudo los principiantes
tienden a realizar el ejercicio a muy alta intensidad)
- informa sobre las mejoras de la condición física
(por ejemplo, un ritmo cardíaco en reposo más bajo)
Para personas que realizan ejercicio con
regularidad, un monitor de ritmo cardíaco...
- ayuda a controlar la intensidad del ejercicio o del
programa de entrenamiento en diferentes circunstancias
- ayuda a adaptar el programa de entrenamiento a fin
de lograr los mejores resultados
- informa cómo reacciona el cuerpo al ejercicio y al
descanso
- ofrece información sobre el progreso (por ejemplo,
un tiempo de recuperación menor para el ritmo cardíaco
en reposo)
Para deportistas, tanto profesionales como amateurs,
un monitor de ritmo cardíaco...
- ayuda a realizar diferentes sesiones de
entrenamiento al nivel de intensidad planificado (lo
suficientemente intenso en los días de gran rendimiento,
lo suficientemente suave en los días de recuperación, la
recuperación adecuada en entrenamiento de intervalos,
etc.)
- permite seguir un programa estricto de
entrenamiento, considerando cada circunstancia y el
nivel de condición física
- indica cómo reconocer las reacciones del cuerpo a la
intensidad del ejercicio y al descanso, advirtiéndole
con antelación de cualquier posible sobreentrenamiento,
gripe, etc. (se deduce a partir de un ritmo cardíaco en
reposo inusualmente elevado, una recuperación lenta,
etc.)
Para pacientes cardíacos en recuperación, un monitor
del ritmo cardíaco...
- ayuda a realizar ejercicio de forma segura al nivel
de intensidad recomendado por su médico
- ofrece información sobre la reacción del cuerpo a
las actividades físicas diarias.